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Palabras de la Reina del Pacífico
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Manuel E. Aguirre
los federales estaban aparte, ahí en la palapa. Es la descripción que hace Sandra Ávila Beltrán de una fiesta para celebrar el cumpleaños de un pesado del narcotráfico. Aparte del festejado también está presente el más antiguo de los capos El Chapo Guzmán y mucha gente más. La narración aparece en el libro de Julio Scherer García: La Reina del Pacífico: es la hora de contar que va llegando a las librerías del país. Lo confeccionó a través de una serie de entrevistas personales que hizo a Ávila Beltrán en el penal de Santa Martha Acatitla, en la ciudad de México. Está recluida ahí desde septiembre del 2007 acusada por delitos relacionados con el narcotráfico. Los encuentros con el periodista iniciaron en febrero del 2008. Scherer García obtuvo de las pláticas material suficiente para describir con soltura la personalidad de quien el gobierno de Felipe Calderón presentó como líder entre capos del crimen organizado a la célebre Reina del Pacífico, pero no sólo eso Ha logrado Don Julio con su libro un documento periodístico al que los expertos podrán extender las mejores calificaciones en la materia. Sin embargo, va más allá: ni un representante de la ley podría haber sido tan eficaz a la hora de arrancar sin más fuerza disuasiva que la palabra- información trascendental surgida de la boca de Sandra Ávila sobre la sociedad narca en México, sobre la corrupción, sobre la impunidad Todo cruzado de tal forma que no deja lugar a dudas respecto de su veracidad. La información dada ante el periodista, puede presumirse, no fue obtenida ni por sus captores. la hora de contar habla de múltiples aspectos públicamente conocidos sobre las operaciones del narcotráfico y sus cárteles en el país. Habla del pasado, a través de las palabras de la entrevistada, y habla también del presente. Y en el presente México atraviesa por su peor crisis de inseguridad auspiciada por la delincuencia organizada. (Chihuahua está colocado en la cima de más homicidios ocurridos este año por esa situación). Eso le imprime el carácter de invaluable actualidad al libro. La fotografía de ella En la parte inicial de su obra, el periodista describe a Sandra Ávila más con avidez y precisión anatómica que con recursos literarios. No usa más de una metáfora: El cabello, carbón por el artificio de la tintura, descendía libremente hasta media espalda y los labios subrayaban su diferencia natural: delgado el superior, sensual el de abajo. Observada de perfil, la cara se mantenía fiel a sí misma. De frente y a costa de la armonía del conjunto, un cirujano plástico había operado la nariz y errado levemente en la punta, hacia arriba. De estatura media, apenas moreno, sus grandes pechos sugerían un cuerpo impetuoso. Desde su cintura, las líneas de Sandra Ávila correspondían a la imagen de una mujer en plenitud . El peral sabe de las peras Para Scherer no fue sencillo ambientar la entrevista. Dice, no quiso de entrada ante Sandra mencionar la soga en la casa del ahorcado y empezó con un monólogo sobre la violencia hablé de la impunidad, las insólitas fortunas personales y la corrupción de empresas descomunales que privan a la sociedad de escuelas, de hospitales, caminos, seguridad Terminó ella por secundarlo. Narra el periodista: -Sandra Ávila, su figura dominante más allá de las palabras, dijo: En México hay mucha violencia y no creo que el gobierno pueda acabar con ella. La violencia está en el propio gobierno. Reflexiona Scherer en medio de la plática: El peral sabe de las peras que maduran en sus ramas y Sandra Ávila sabe de los perales del narcotráfico. Pertenece a ese mundo y participa del mundo de los judiciales, los militares, los políticos. Unos y otros, los hombres del orden y los de la delincuencia, viven vidas que se cruzan y han terminado por formar una única vida desgarrada. Se saludan, conversan, concurren a las mismas reuniones, se agreden entre sí y terminan matándose, espectáculo a la vista de todos, como en el cine. Menciona el periodista a Sandra que en otro de sus libros, Máxima Seguridad, narra el intento de una entrevista con el capo preso en La Palma, Rafael Caro Quintero. Describe también el macro rancho mariguanero hallado en los 80s en Búfalo, Chihuahua. Concluye: Personas importantes estaban atrás del negocio. De otra manera costaría trabajo explicarse la impunidad en aquella región de Chihuahua. Agrega ella: Los peores están afuera. Opina él: Si voltea a un lado ve al narco, si voltea hacia el otro observa a las autoridades y si mira al frente los ve juntos. En ese ambiente nació rica, muy rica. Con el tiempo, la violencia se ha ido enseñoreando de su vida. Entre las primeras generaciones y las actuales Casi en tono de lamentación, la Reina del Pacífico se duele de lo que acontece actualmente en ese mundo narco. Considera que la época de unidad se acabó cuando fue detenido Rafael Caro Quintero. Surgió otra gente, gente nueva, y todo cambió. -¿Amado Carrillo formaba parte de la otra generación? ¿Y El Chapo ¿Quién más?, le pregunta Scherer. Los Arellano. Todos ellos radicaban por aquellos tiempos en Guadalajara: Además de Rafa, estaban El Cochiloco (Manuel Salcido), Miguel Ángel Félix, Don Neto, El Chapo. Ellos eran los principales. Aún no eran poderosos los Arellano ni los Zambada. Este último era sólo un ganadero de Sinaloa. También sabe de Juan José Esparragosa Moreno, El Azul, uno de cuyos socios, Nacho Coronel, se llevaba con uno de sus esposos. Ella conoce bien a las dos generaciones. Tenía una estrecha relación con Caro Quintero desde los 20 años de edad. Hoy tiene 44. Mundo de narcos. Capos, PGR, Interpol, militares, lo mismo Al menos durante 24 años de su vida (aproximadamente a partir de 1984), Sandra Ávila Beltrán alternó su vida con grandes capos y funcionarios públicos encargados precisamente de combatirlos. Dos de sus maridos fueron comandantes de la Procuraduría General de la República (PGR): José Luis Fuentes Jiménez y Rodolfo López Amavizca. De su primer marido, José Luis Fuentes Jiménez, menciona: -No se me quita de la cabeza que José Luis murió a traición. En su círculo más cercano se conocieron sus pasos y fue así como acabaron con él, sin riesgo, a mansalva. El puñal por la espalda, de lo que el mundo del narco está lleno.. Supe después que los infantes de Marina de la jurisdicción de Ensenada fueron los autores, primero del allanamiento del rancho y luego del horror. La infamia se repetía: se informó que en el rancho se encontró la droga, calumnia que pretendía justificar la masacre. Nunca me dijo hago esto, hago lo otro. Yo veía que tenía muchas relaciones con comandantes, con militares, con gente de gobierno, incluso era amigo de Acosta Chaparro manejaba Culiacán como si le perteneciera, pero igual que con unos, tenía relación con otros. En ese ambiente supongo que daba protecciones y hacía arreglos. Narra de su segundo esposo (aunque ella diferencia entre marido y esposo): Rodolfo se hizo agente de la PGR y tuvo problemas con el Oficial Mayor. De la AFI se fue al Instituto Nacional de Combate a las Drogas. Lo conocí cuando era militar, de carro a carro. La persona con la que yo viajaba me dijo: trabaja con nosotros coincidimos en varias reuniones y nos fuimos acercando Mi marido hablaba con mucha gente, con todos, autoridades, narcos, militares, el mundo múltiple hecho uno. Yo nada averiguaba y nada preguntaba. Pero escuchaba. Mi marido tuvo una empresa de tráileres. Yo sabía qué transportaba pero no conocía los pormenores del negocio. Fue asesinado en un hospital cuando se recuperaba de una intervención quirúrgica Sé bien que las traiciones son más que las lealtades en la sociedad de la que soy. A los 20 años de edad sabía de la relación inseparable entre policías y narcos. Aporta en las entrevistas con Scherer su experiencia en la suite de un hotel donde se hospedaba Rafael Caro Quintero: (fui a) entregarle ropa fina que me había encargado para él y para sus compañeros de juerga (comprada en Los Ángeles). A Rafa le entregué zapatos, botas, chamarras, suéteres, camisas, pantalones, hasta lociones. Estaba con Rigoberto Campos Salcido. De buen humor, mi amigo me pidió que fuéramos al hotel Palacio para presentarme a un viejo conocido. ¿Quién es, le pregunté? Ya verás. Llegamos al hotel y yo lo saludé sin saber a quién saludaba. Buenas noches, dije De pie, educado, la malicia de una sonrisa en los ojos, me preguntó: ¿no me reconoces? La verdad no. Mírame bien. Soy Rigo. ¿Qué haces aquí?, pregunté discreta la voz. Él respondió en tono alto. Soy el jefe de la Interpol en Tijuana. Su sorpresa fue expresada en un: ¡¿cómo?! En la boca abierta. Después Campos Salcido dejó Tijuana y se fue a Hermosillo. Luego estuvo entre las dos ciudades. Me decía que le iba muy bien. No sé si económicamente, no sé si trabajando, no sé si con la ley o contra la ley, no sé. Páginas adelante del libro dirá sobre el presente, sobre Joaquín Guzmán Loera, El Chapo: Al Chapo lo buscan por el mundo. ¿Quién lo soltó? El Gobierno. Yo vi al Chapo en una fiesta. ¿Cuántos más no lo habrán visto en otros lugares, en otras fiestas? El Chapo es de Sinaloa y a los sinaloenses nos gusta la música, el baile. Protegido, cauteloso, no tengo duda, el Chapo se deja ver. Ni códigos ni lealtades en la sociedad narca La sociedad narca, enloquecida como es, frecuentemente enloquece. Un día el cielo de la vida amanece negro y al día siguiente se torna azul. No se discute con palabras, se discute de otra manera: la violencia, el poder, la vida que muchos se juegan al día a día, genera la enfermedad de las suspicacias, del miedo y la muerte. El poder y el pleito por la droga al precio que sea arrastra a muchos, reflexiona de nuevo Scherer. Sigue: No niega la señora su relación con el mundo del narco. Ahí nació, ahí creció, ahí conoció la amistad, el amor, ahí se hizo conocida. Reina del Pacífico se le impuso como un pseudónimo que rechaza . Un corrido con historia real. La actualidad Fiesta en la sierra es el título que lleva un corrido de los Tucanes de Tijuana famoso en toda la República desde meses antes que Sandra Ávila fuera detenida. Alude al cumpleaños de un capo celebrado en algún lugar de la sierra de Culiacán. Hace alusión a la presencia de La Reina del Pacífico. Scherer reproduce parte en su libro: La fiesta estaba en su punto y la banda retumbaba, ya no esperaban a nadie, todos en la fiesta estaban, cuando se escuchó el zumbido y un boludo aterrizaba, el señor les dio la orden de que nadie disparara. Se baja una bella dama con cuerno y con calvo plagiada, de inmediato el festejado supo de quién se trataba, era la famosa Reina del Pacífico y sus playas, pieza grande del negocio, una dama muy pesada. De esa fiesta, Sandra Ávila, le platica a Scherer: El rancho estaba muy grande. Había una explanada arreglada para el festejo, el cerro cortado, raspado. No se podía llegar por tierra. Ni camino había. Todos llegamos en helicópteros particulares o avionetas de primera. Los aviones, blancos, alineados, se parecían a los estacionamientos de los automóviles. A lo lejos, una mancha blanca formaba parte del paisaje. De la explanada, por carro se llegaba al rancho. Iban por nosotros. -¿Había mucha gente?, interroga el periodista. Muchísima A través de un pasillo llegamos a una palapa donde se encontraba mi compadre, Alberto Beltrán, el de la fiesta. Era su cumpleaños. Sin parentela de por medio nos queremos. Luego nos pasaron a un área apartada, lejos de la gente, lejos de la música. Era donde estaba el hijo del comandante y El Chapo. Había unos pocos más, muy pocos. -¿Qué comandante?, inquiere Scherer. Un comandante, repite ella. Añade: Yo me quedé un momento platicando con mi amigo el festejado. Pero insistieron algunos en que me sentara en la mesa del Chapo. Me quedé un ratito. Luego llegó el hijo de mi compadre y me retiré. En el expediente se me relaciona con el Chapo. Lo conocí pero no fuimos amigos ni nada que se le parezca. Yo sólo lo miré en esa ocasión y cambié unas cuantas palabras con él. Es un personaje y no olvido el encuentro, pero fue solo eso, un encuentro. -¿Qué impresión le produjo el Chapo? Serio, observador, casi no habla. Tiene un rostro sereno, es sencillo y amable -¿Había gente del gobierno en el baile, la música, las conversaciones?, busca saber más el periodista: Sí, y no lo digo sólo yo, lo dice el corrido con todas sus letras había gente del gobierno y fugitivos. A todo esto, el director de los Tucanes es el compadre de Quintero, un amigo. Otra prima, tengo muchas, un día le preguntó a Quintero de dónde había sacado el corrido y él dice que una persona que estuvo en la fiesta contó todo, y muy bien. Y eso que los federales estaban aparte, ahí en la palapa, pero lejos de la gente, lejos de la música. A las cinco nos regresamos. Habíamos llegado a las tres. Temíamos que nos agarrara la noche. La Reina del Pacífico, termina Scherer, fue señalada como la encargada de las relaciones públicas para la organización de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, e Ismael Zambada, El Mayo, así como de la logística para introducir cocaína a México procedente de Colombia, la compraventa de inmuebles y el facilitar contactos con narcotraficantes. A pesar de la información obtenida, el periodista reconoce que Sandra Ávila Beltrán no contó todo a la hora de contar: Me quedó claro que no hay biografía completa ni existe quién pudiera dar cuenta de sus últimos secretos. Fox y Marta Sahagún, robaron como les dio la gana Dos veces define Sandra Ávila a la pareja ex presidencial: Lo más sucio, pensaba mi marido, estaba en el gobierno. Sus hombres y algunas mujeres ya hasta arriba, se quedaban con mucho, que todo nadie lo tiene. Marta Sahagún, por ejemplo, pertenece a esa especie: sin fortuna en la mañana y ya rica en la noche. Roban como quieren y detrás de tanto robo y tanta corrupción se ocultan la venganza, la traición, la muerte, como en el caso de Colosio. También me platicaba mi marido de los narcos que torturaban (en la PGR), sádicos, hasta el descuartizamiento de sus víctimas. Pero la mala carga del gobierno siempre estaba ahí, cuando renunció a la PGR y volvió a los tráileres. Un día me dijo mi marido, en la burla, que la impunidad debía incorporarse al texto de la Constitución. La impunidad, práctica común de tantos, podría figurar con honor entre los artículos más socorridos de nuestras leyes. En otro tono comentaba y tenía por cierto que el gobierno no podría tener éxito contra el narcotráfico porque a esa guerra llega con las manos sucias. Si hay que ofrendar el cuerpo, decía, el cuerpo debe estar aseado. Yo pienso que el gobierno de Calderón se entendió con el gobierno de Fox, juntos al final de cuentas. Vicente Fox y Marta Sahagún vivieron como quisieron y robaron como les dio la gana. Ahora, ni quién se meta con ellos Sólo conoció al fundador del Cártel de Juárez Sin pregunta expresa de por medio, Sandra Ávila, dice haber tratado con el extinto jefe del cártel de Juárez: También conocí a Amado Carrillo, el Señor de los Cielos. Lo conocí cuando no tenía nada. Empezó sin riqueza ni poder, pero de su tiempo de pobre se rehizo largamente. Supe de Amado Carrillo en la pobreza. Habitaba una casa humilde cerca de Guadalajara. En la casa de una amiga nos reuníamos muchos sinaloenses y fue de este modo como lo conocimos a él. Creció mucho. Después sabría de él, ya personaje. Su vida ¿su muerte?, terminaron en el misterio. Amado Carrillo dejó su pueblo y viajó a Guadalajara. Ahí vivió con una señora. Tuvo con ella dos hijos. Luego se casó. Sonia se llamó su esposa y con ella vivió hasta el final. Un problema con un Fonseca lo sacó de Guadalajara. Oí decir que la riña había sido violenta, en la frontera con la sangre. Se fue a Chihuahua y la distancia entre nosotros se hizo tiempo. Fueron años sin saber de él. Un día tuve noticias. Se había hecho rico entre los grandes. Al principio no lo podía creer. Lo había conocido sin carro y apenas con unos muebles viejos en su casa de Guadalajara. Pero la verdad es como es. Amado Carrillo se había transformado y ya era el Señor de los Cielos. -¿Por qué el Señor de los Cielos? He oído decir que fue el primero en transportar droga por aire, desea saber Julio Scherer. Es una historia que corre. Las drogas destruyen.- Ávila Beltrán Los diálogos entre el periodista y Ávila Beltrán llevan a la meditación obligada sobre el uso de las drogas. ¿Qué piensa ella de la droga? Mata el cuerpo, mata el alma. Destruye. -¿La ha probado?, inquiere Scherer. No, la gente se vuelve irracional con la droga. Yo le he preguntado a un médico de toda mi confianza acerca de los efectos que causa. Me dijo que la droga destruye las neuronas, mata la inteligencia. La droga fabrica zombis. -Usted está contra el narco y se reconoce en su mundo. ¿Cómo es eso, señora? Estoy contra la muerte que provoca, contra los que se matan y mueren por el negocio. En cuanto al consumo, cada cual es libre para consumir la droga o rechazarla. Se es adicto por voluntad propia. Yo la temo y la evito. |
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