Félix A. González
Empleados del panteón San Rafael, señalaron que definitivamente las muertes violentas ocurridas en esta frontera han superado por mucho la actividad que realizaban prácticamente a pico y pala como lo hicieron durante muchos años.
Abrir las fosas para sepultar a las víctimas de violencia requiere del trabajo de una retroexcavadora ante la gran demanda que se tiene hoy en día. Tan sólo en el mes pasado en un solo día realizaron 25 sepulturas.
Aquí recibimos de todo, narcos, sicarios, ricos, pobres, niños, viejos, de todo y a todos hay que darles un espacio y un trato digno a los familiares que vienen a darles el último adiós, expresó Manuel Cano, un hombre que lleva ya nueve años trabajando en ese lugar.
Al igual que sus compañeros Teodoro Flores y Santiago Flores, día a día cumplen su misión que es la de llevar los restos a su última morada. Es nuestro trabajo, es el pan nuestro de cada día.
Dijo que nadie quisiera que muriera nadie, pero éste es un trabajo tan digno como cualquier otro.
Los días en que más muertes se registran, pues también se nos carga el jale, expresó a su vez Teodoro Flores, quien expresó que su jornada de trabajo culmina a las cinco de la tarde.
Coincidieron en señalar que el caso como el de los jóvenes que fueron asesinados durante una fiesta estudiantil es uno de los que más les ha quedado grabado en su memoria.
Ha sido muy dura la violencia, ha caído mucho ejecutado; pero ver a esta pobre gente llorando por sus hijos, algunos de ellos casi unos niños, pues sí nos conmueve y nos tiene que poner a tomar conciencia, expresó Cano.
Se puede decir que estamos curtidos de ver pasar por aquí tanto muerto a la sepultura, pero cosas como éstas sí nos impactan, sobre todo cuando vemos en las noticias aquellos casos de niños que han sido prácticamente fusilados.
Cada día los empleados salen de una pequeña oficina en el Panteón San Rafael, cargando pico y pala para dar cumplimiento a una misión que es la de llevar a los muertos al lugar del descanso eterno.
Ha sido muy dura la violencia, ha caído mucho ejecutado; pero ver a esta pobre gente llorando por sus hijos, algunos de ellos casi unos niños, nos conmueve y nos tiene que poner a tomar conciencia
Manuel Cano
Sepulturero