Opinión
6/Jul/2008

Tinta y Ley
Tendencias y cambios
Rodrigo Ramírez Tarango
El ejercicio periodístico está condenado a evolucionar a la par de los avances tecnológicos, el más impactante de los últimos tiempos es el que se resume en el concepto internet.
Sobre el rumbo que el periodismo como profesión ha tomado en los últimos años, Daniel Santoro, periodista de El Clarín de Buenos Aires, afirma al respecto: “Es hora de que los periodistas hagamos una autocrítica. Y aceptemos que nos equivocamos cuando presentamos nuestras investigaciones de corrupción como si fuera únicamente responsabilidad de los políticos y funcionarios. La corrupción es como el tango, se baila de a dos y muy juntitos. ¿Cambiaron en Argentina y Brasil los empresarios que en los setenta sobornaron a funcionarios menemistas o de Collor de Melo para ganar obras públicas o quedarse con empresas del estado? La respuesta es no. Es nuestro deber poner la lupa sobre las dos partes y reclamar reglas de juego claras y transparentes para los negocios.
Para el escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez “Lo que está enfermando a la profesión periodística es una peste de narcisismo. Lamento coincidir en ese punto con el australiano Rupert Murdoch, que tanto daño ha causado comprando medios sólo para degradarlos y venderlos después, pero el narcisismo -del cual el propio Murdoch es un buen ejemplo- se advierte ahora casi a cada paso”.
“Una inmensa parte de las noticias que se exhiben por televisión están concebidas sólo como entretenimiento o, en el mejor de los casos, como diálogos donde las preguntas no están sustentadas por información. Y entre las radios y los periódicos se ha creado un atroz círculo vicioso, que empieza -o termina, puesto que se trata de un círculo- con entrevistas que las radios hacen a personajes destacados por los periódicos, para que éstos publiquen, a su vez, las reacciones de esos personajes, y así hasta el infinito”.
“La necesidad de cortejar a los poderes de turno para asegurar el pan publicitario ha convertido a muchos periódicos que nos hicieron abrigar esperanzas de cambio en meros reproductores de lo que dicen los edictos de los gobiernos u ordenan las empresas de propaganda”.
“El periodismo no es un circo para exhibirse, ni un tribunal para juzgar, ni una asesoría para gobernantes ineptos o vacilantes, sino un instrumento de información, una herramienta para pensar, para crear, para ayudar al hombre en su eterno combate por una vida más digna y menos injusta”.
Para Joaquín Estefanía, director de la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma de Madrid, “gran parte de la ciudadanía ve a los medios no como una institución representante de la misma y que actúa en su nombre (el célebre contrapoder), sino como parte de un poder establecido del que se sienten apartados (el cuarto poder)”.
“En este sentido, los periodistas hemos perdido más de un tren, y los medios de comunicación, más que perderlos se han puesto a escoltarles, a servir de caja de resonancia de afirmaciones no siempre verídicas; a atenuar las dudas y a negar las disonancias. Lo contrario de aquello para lo que existen y tienen su función social”.
“Ante esta crisis de credibilidad, ¿cómo recuperar el favor de nuestros clientes? Con ocasión del affaire Jason Blair (un reportero que durante muchos años se inventó las historias que publicaba sin que ninguno de los organismos de control del periódico lo detectase) el ‘New York Times’, sin duda una de las cimas del periodismo mundial, abrió un fuerte debate sobre cómo recuperar las cuotas perdidas. Ese debate llevó a un concepto que los medios exigimos todos los días a los demás, pero del que no nos hemos dotado nosotros mismos: la transparencia”.
“Para que los ciudadanos consideren imprescindible el periódico, como nosotros queremos, éste ha de abrirse a los ciudadanos”.
“El lector tiene necesidad de saber cuál es el funcionamiento real del mundo de los medios, para fiarse de ellos”.
“La opacidad refuerza siempre la sensación de manipulación. La consigna es explicar qué hacemos, por qué lo hacemos y por qué es importante para la ciudadanía lo que hacemos”.
“¿Cómo se puede dirigir una redacción si estás insistiendo permanentemente (de cara al público y de cara a los propios periodistas) en que todas las demás instituciones del mundo deben ser transparentes, si tú no practicas ese mismo grado de transparencia que exiges?”
“Si los medios han de ofrecer información verdadera acerca del comportamiento de las instituciones y de las personas que ostentan cualquier poder, entonces no vale aplicarnos a nosotros el principio de los charcuteros que dicen que no hay que permitir al público ver cómo se hace una salchicha, porque nunca volverían a comprarla”.
Las tendencias, los cambios consolidados, hacen que el periodismo de hoy sea muy distinto que el de hace 10 años, tan sólo por establecer un lapso de tiempo; por ello es necesario que el periodista actual y el aspirante a periodista se prepare, para ser un verdadero profesional de esta noble actividad humana.